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lunes, 16 de marzo de 2015

Los niños pueden leer, mirar, jugar con los libros en los momentos que ellos lo deseen.

No es conveniente exigir ninguna norma de horarios y situaciones pero si es gratificante para los chicos y los grandes tener hábitos de lectura que se van dando solos desde la libertad de elegir el libro, el momento y el lugar que preferimos para disfrutar de los libros.

El primer contacto que tiene con la literatura es a través de las "nanas" o "canciones" que padres y abuelos le entonan cuando es pequeño.
 Luego vendrá la época de los cuentos narrados, de los libros leídos, más tarde prosigue en el Jardín de infantes, donde "el libro" empieza a tener importancia y se convierte en el nuevo juguete, que como niño tendrá a su alcance.
 En este lugar, tan enriquecedor de su vida escuchará narraciones, manipulará libros de imágenes, jugará con poesías.
 Recibir un cuento leído o narrado, es también una forma de lectura, ya que el niño interactua con el texto, representa las imágenes, evoca objetos, animales conocidos, asocia escenas y paulatinamente llega al final de la historia.
 Así el niño comienza a interesarse por la literatura, se acerca al texto con la curiosidad y placer y llega a la escuela primaria con deseos de aprender las letras, unirlas, formar palabras, escribir oraciones y comenzar a leer sus propias producciones.
 Luego entrará en la magia de comprender el mensaje escrito que encierran los libros y lo llevará a realizar viajes imaginarios, llorar, reír divertirse con el personaje favorito, volar con la imaginación, tomar contacto con la realidad y adquirir herramientas para transformarlos.
 Así, aprenderá que leer es dialogar, como sintonizar con pensamientos de otros, que es comunicarse con los demás y con espacios, tiempos y lugares diferentes,
 La escuela cumple un papel muy importante en este ámbito ya que es imperioso que los niños y niñas en los primeros años de la escolaridad aprendan a leer, para poder luego leer para aprender.
 Todos los esfuerzos realizados, hogar- escuela, las distintas estrategias implementadas, no serán en vano, sino, por el contrario, tendrán un impacto importante sobre el desempeño escolar futuro de nuestros hijos.
 Alimentarse tempranamente al gusto y hábito de la lectura, llevará a que lean más frecuentemente y por más tiempo.

Debemos también tener en cuenta que las personas lectoras tendrán mayores posibilidades de insertarse en el mundo laboral, que cada día es más exigente, de interactuar socialmente y de desenvolverse en la vida como ciudadanos críticos y participativos.